Servidores de día, sombras de noche: El fracaso de los filtros éticos en el corazón del gobierno
DE PRIMERA ……. LA DAMA DE LA NOTICIA
POR ARABELA GARCIA …… 20 DE ABRIL DE 2026
¿Quiénes nos gobiernan en la sombra?
La política contemporánea en nuestras fronteras ha caído en un círculo vicioso que trasciende siglas y colores. El reciente deslinde del alcalde Alberto Granados respecto a las acciones personales de Luis Garduño —bajo el argumento de que ya no forma parte de la nómina municipal— no es un caso aislado, sino el síntoma de una enfermedad crónica que ha padecido Matamoros administración tras administración. (Luis Garduño, excolaborador del Ayuntamiento de Matamoros, fue detenido en Texas por autoridades federales tras hallársele en posesión de 10 kilos de cocaína)
Lo vimos en el pasado reciente con perfiles cercanos a la administración de Mario López y lo hemos visto históricamente en los gobiernos del PRI y del PAN, quizá en los últimos 20 años. El problema no es un nombre propio; el problema es la fragilidad de los filtros.
La urgencia de legislar el currículum
Resulta alarmante que, en pleno 2026, los mecanismos de control para contratar a quienes atienden al público, operan como proveedores o fungen como «brazos derechos» sean tan laxos. Mientras que a cualquier ciudadano se le exigen cartas de no antecedentes penales y rigurosas pruebas para empleos básicos, en la esfera pública parece bastar con la lealtad política o la cercanía de grupo.
¿Hacia dónde vamos si no se legisla sobre los perfiles de contratación? La realidad es cruda: la infiltración de personajes con agendas dudosas o vínculos con actividades ilícitas —esa «narcopolítica» que se ha vuelto una moda trágica— no se detendrá con simples comunicados de prensa.
El espejo internacional y nacional
En países con democracias más consolidadas, o incluso en modelos de seguridad nacional en otras latitudes, existen los llamados «Exámenes de Confianza Continuos» y leyes de «Ficha Limpia». En Brasil, por ejemplo, la legislación impide que personas con ciertos antecedentes ocupen cargos, y en diversas agencias federales de Estados Unidos, el entorno cercano de un funcionario es investigado mediante protocolos de vetting antes de permitirles el acceso a la estructura pública.
En México, el Senado y las legislaturas locales tienen una deuda pendiente: convertir la revisión de los CV y el historial de proveedores en una obligación legal con consecuencias penales para quien omita información. No se trata de perseguir personas, sino de blindar las instituciones.
Blindar la silla, no solo al ocupante
No es una defensa al gobierno en turno, pero sí es una observación lógica: si estas situaciones de «doble vida» de los empleados se convierten en un escándalo que golpea la imagen de quien gobierna, lo más inteligente para el gobernante sería ser el primero en exigir mecanismos de control.
El «lavado de imagen» y el dinero de dudosa procedencia en campañas son los padres de estas contrataciones. Si no hay un filtro real desde la ley, seguiremos viendo personajes que de día sirven al pueblo y de noche responden a intereses que desmantelan la paz social.
Es momento de que los regidores y legisladores dejen de ser espectadores de estas crisis de imagen y se conviertan en arquitectos de una nueva ley de servicio público. Matamoros y Tamaulipas no pueden seguir siendo el escenario donde la política y el crimen juegan a las escondidas en la misma oficina. La transparencia no es solo publicar facturas; es saber, con certeza total, a quién le estamos entregando las llaves de nuestra administración.
Sugerencias y comentarios arabelagarcia01@hotmail.com

