NADIE VUELVE A CHERNOBIL 40 AÑOS DESPUES LA CATASTROFE QUE CAMBIO AL MUNDO
Automóviles oxidados abandonados en las calles, trozos de juguetes y de aparatos electrodomésticos, pedazos de vajilla, y letreros descoloridos en ruso que informan sobre el grado de radioactividad yacen desparramados junto a edificios de viviendas vacíos, con las ventanas rotas y las puertas arrancadas.
La ciudad ucraniana de Prípiat, también llamada «Atomgrad» (Ciudad atómica) era hace 40 años el gran orgullo de la energía atómica soviética. Se le auguraba un futuro promisorio. Está ubicada cerca de la central nuclear de Chernóbil, que la cúpula de la ex Unión Soviética (URSS) quería convertir en la mayor de su tipo. En total, se planeaba la construcción de doce bloques de reactores, y los trabajadores vivirían con sus familias en Prípiat.
Cuando estalló el Bloque 4 en Chernóbil, el 26 de abril de 1986, Prípiat existía desde hacía solo 16 años. Contaba con 160 edificios con 13.500 viviendas, 15 jardines de infantes y cinco escuelas.

