TAMAULIPAS: PASARELAS DE LUJO, DRENAJES QUE APESTAN Y NIDOS DE GRILLOS
DE PRIMERA ………LA DAMA DE LA NOTICIA
POR ARABELA GARCIA. 25 DE MAYO 26
COLUMNA DE OPINION
Vámonos directo a Nuevo Laredo. Ahí, Carmen Lilia Canturosas parece que confunde la presidencia municipal con una pasarela de alta costura o una fiesta de quinceañera. Ahora salieron con el cuento de que es de las alcaldesas que «impulsan y motivan a la juventud». Puras milongas. La verdad es que Carmen Lilia se ha ganado a pulso el título de la alcaldesa de mejor vestir y de peor gobernar en toda la frontera. En su morral no trae ni una sola obra de peso para el pueblo; lo único que carga es una lista de eventos sociales, entregas de despensas para la foto y un montón de amigos lambiscones que ya la quieren hacer gobernadora. Su gente de imagen anda más dormida que de costumbre, bien conformes, sin darse cuenta de que los tiempos se vienen encima y que el poder no se gana nomás combinando los zapatos con la bolsa. Está muy verde, tiernita para las ligas mayores.
Pero si en el norte andan verdes, en el sur ya se pasaron de tueste. Nos referimos a Olga Sosa, que anda completamente fuera de contexto. Dejó tirada la chamba y la seriedad que se supone debe tener una senadora de la República para convertirse en la influencer número uno de Tamaulipas en las redes sociales. Como payasita de internet o creadora de contenido chance y sí gana un premio, pero para llegar a la candidatura de Morena le falta un baño de pueblo de verdad, bajarse de su nube y tener tantito tacto. Olga ya se pasó de revoluciones en el ciberespacio y, a como están las cosas, creemos que ya se le pasó el tren.
¿Y de dónde sale tanta calentura política? Si el gobernador Américo Villarreal no lo sabe, va siendo hora de que le avisen: el verdadero nido donde se cuecen todas las candidaturas está en la Secretaría General de Gobierno, esa que maneja Héctor Joel Villegas, mejor conocido como “El Calabazo”. Ahí mero es el laboratorio donde los suspirantes se amarran unos con otros para jalar agua para su molino. Lo peor de todo es que por estar armando su «nido» de ambiciones, están descuidando la chamba real, esa que de verdad hace quedar bien al número uno del estado. Por si no lo sabía, señor gobernador: ahí adentro tiene el criadero de grillos.
Reynosa: La Patada en las Nalgas a Marcelo y los Delirios de «Makito»
Donde el tablero se mueve a velocidad de vértigo y las traiciones huelen a kilómetros es en Reynosa. Ahí la dinastía Ortiz-Peña sigue estirando la liga para aguantar el poder. Carlos Peña Ortiz, el famoso «Makito» —que se la pasa presumiendo que es el consentido de Claudia Sheinbaum—, ya anda moviendo sus piezas para candidatear a su mamá, Maki Ortiz, a lo que caiga, o de perdido colarse él mismo en un puesto más arriba. El problema de «Makito» es que le sobra quien le hable bonito al oído y le endulce el ego. En lugar de armarle un juego inteligente, sus asesores nomás lo hacen perder el tiempo y quedar en ridículo.
Mientras ellos sueñan con el poder eterno, Reynosa se cae a pedazos. Es una burla: presumen parques industriales con tecnología de punta que ganan millones con el nearshoring, pero sales de la maquila y te topas con una infraestructura de plástico. Con cualquier llovizna la ciudad se inunda porque el drenaje pluvial y sanitario está colapsado y apesta. Los baches parecen cráteres y el pavimento destrozado es el pan de cada día. Tienen fábricas del primer mundo al lado de colonias populares sin pavimentar, a oscuras y donde el agua cae si bien les va. El dinero de la industria jamás llegó a las calles del pueblo.
Y para acabarla de amolar, acaba de estallar la bomba en la Comapa Reynosa. A Marcelo Sierra lo pusieron de patitas en la calle, y que no salgan con que renunció por motivos personales; le dieron una patada en las nalgas por mala administración. Sierra ya es un viejo conocido de las transas en la función pública de la frontera. Hay que refrescarle la memoria a la gente: hace nueve años llegó a Matamoros como subtesorero traído por el entonces alcalde Jesús «Chuchín» de la Garza, y aquí hizo y deshizo con el dinero del pueblo a su antojo. Ayer en Reynosa se la cobraron. Y ojo, porque las lenguas bífidas de la política aseguran que la abrupta salida de Marcelo es apenas el inicio de una limpia total y un revanchismo puro por el control del dinero entre el ayuntamiento y el estado.
Matamoros: El «Fuego Amigo» contra Beto Granados
Para cerrar el mapa, aquí en Matamoros las aguas andan de lo más turbias con el secretario de Medio Ambiente, Alberto Simone. La grilla que le armaron al funcionario deja una pregunta en el aire: ¿Fue una bronca personal o un tiro de precisión política?
Los que le saben al negocio de la grilla dicen que revivirle un muertito o un tema añejo no fue casualidad. El golpe fue planeado con toda la mala leche para dañar la imagen del alcalde Alberto «Beto» Granados, pegándole directamente a una de sus adquisiciones más recientes en el gabinete. En los pasillos de la presidencia los funcionarios defienden al secretario diciendo que es un «hombre sano», pero en este negocio la salud no importa cuando te quieren descarrilar. El mensaje fue directo para el nuevo grupo que manda en el municipio: en Matamoros la tregua no existe.
Así las cosas, en nuestro Tamaulipas: un estado que produce millones pero que está atrapado entre la frivolidad de las que quieren pasarela, los delirios de los que se creen intocables y el descaro de los que operan desde Victoria. Si la política sigue siendo un juego de vanidades y nidos de grillos, la factura la va a seguir pagando el pueblo que vive entre el agua sucia y las promesas rotas. Al tiempo.
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