¡SE DESTAPÓ LA CAJA DE PANDORA EN MATAMOROS! POLÍTICOS DESATADOS Y SIN LÍDERES
DE PRIMERA… LA DAMA DE LA NOTICIA
POR ARABELA GARCIA…….12 DE OCTUBRE DE 2026
Pareciera que en Matamoros alguien levantó la tapa de la bendita Caja de Pandora y ahora no hay quién contenga el desfile de ocurrencias, fiebres prematuras y repentinos «amores por el pueblo» que atacan a ciertos personajes cada que se asoma un proceso electoral. ¡Vaya milagro que logra la política! Durante años nuestra ciudad parece ser el escenario perfecto para guardar silencio, violentar normas, vociferar o sacar tajada, pero —¡ah, caray!— llegan las elecciones y a más de uno le brota la vocación de siervo de la nación y la preocupación por el bienestar colectivo. Qué forma tan fascinante tiene la grilla de purificar el «yo interno».
Lo curioso es que entre tanto alboroto, las renuncias nomás no terminan de caer. Unos por miedo, otros porque simplemente no les han dado «luz verde» o el permiso correspondiente desde arriba. Por eso vemos un tablero donde las cartas que se barajan ya son harto conocidas. Ojo, eso no significa que todas sean malas; ahí está el caso de Chucho Nader, quien dejó buen sabor de boca en la gobernanza de Tampico y vuelve a sonar, o el de Blanca Anzaldúa, que apunta para Victoria. Cosas del ajedrez político: cuando se alinean las circunstancias, hasta lo impensable se vuelve jugada maestra.
En Reynosa, Magaly Deándar también da de qué hablar, demostrando que en el estado hay casos dignos de un buen debate… unos para aplaudir y otros, francamente, para llevarse las manos a la cabeza.
Pero volviendo a nuestra heroica Matamoros: aquí la fauna política se debate entre el «quiero y no puedo» o el «quiero y no me dejan». En las últimas horas ha circulado con terquedad el rumor de que el alcalde Alberto Granados se registrará —obviamente por Morena—, aunque la famosa convocatoria formal ni siquiera ha visto la luz del día. No se sabe si el trascendido nace del entusiasmo de sus simpatizantes o del fuego amigo de sus detractores, pero lo cierto es que el documento sigue sobre el escritorio y de ahí dependerá todo, empezando por el nudo ciego de la equidad de género.
Por los rumbos de la oposición, Roberto Lee anda a tambor batiente y con la maquinaria aceitada para entrarle a la contienda. Mientras tanto, en la alianza PRI-PAN (o lo que queda del llamado PRIAN), ni ellos mismos terminan de ponerse de acuerdo si irán juntos o separados, esperando disciplinadamente la línea nacional… aunque de que andan haciendo ruido y buscando «hacer roncha», de eso no cabe la menor duda. Del resto de los partidos morralla ni hablar: operan en las sombras, pero su impacto en las urnas promete ser tan tímido como de costumbre.
El verdadero problema es que Matamoros ha sido históricamente una plaza hyperpolítica que hoy parece adolecer de auténticos liderazgos con cabeza propia. Nadie quiere asomar el pescuezo de más por temor a que se lo corten. Y eso es peligroso. Cuando la política se achica y los actores se encogen por miedo o por conveniencia, el espacio que dejan libre lo terminan ocupando las sombras y los factores fácticos que operan por su cuenta y riesgo, asfixiando la participación ciudadana.
Si la sociedad permite que le arrebaten la libertad de moverse y decidir, la democracia matamorense se irá haciendo cada vez más chiquita. Pero en fin… si la propia clase política y los ciudadanos los dejan pasar, ¿entonces qué le hacemos?

