VIVIR DEL CUENTO ELECTORAL: EL RECHAZO A MAKI, LA APUESTA DE ISIDRO VARGAS Y EL FIN DE LOS REGIDORES «ADORNO
DE PRIMERA …….. LA DAMA DE LA NOTICIA
POR ARABELA GARCIA ……. 19 DE JUNIO DE 2026
La pasarela verde en Matamoros: Oportunismo al cuarto para las doce
Dicen en el argot popular que para saber quién es quién, solo hay que esperar a que se acerquen los tiempos electorales. Hoy, Matamoros se ha convertido en el epicentro de una pasarela tan predecible como indignante. De pronto, personajes que durante años han ignorado sistemáticamente la frontera social de esta urbe deciden aparecerse, conmovidos y con el «corazón abierto», buscando el asilo de un electorado al que solo ven como una cifra en la boleta.
El caso más sintomático es el de Maki Ortiz. Qué ironía que cuando el matamorense viaja a Reynosa, ni siquiera le prestan atención; pero ayer, en su visita a esta ciudad, la senadora andaba desbordando promesas. La respuesta de los ciudadanos en las colonias fue un portazo de realidad: “Aquí no la queremos”, murmuraron en varias viviendas. La vox populi no perdona: acusan que la señora solo aparece en campaña y, una vez que se apagan las urnas, desaparece a disfrutar de las mieles de los jugosos salarios públicos. La exigencia en las calles ya no es de apoyo, es de dignidad: que se olvide del electorado y que se jubile.
A esta comparsa se suma Casandra de los Santos, diptuada federal, quien nadie conoce en territorio por lo menos en esta área donde no ha venido ni a saludar, claro que un diputado federal le toca legislador y atender todas las necesidades; pues no había venido pero ahora trae su proyectito y todo ese equipo que llegó a los puestos públicos y a quienes nadie ha visto estirar la mano para ayudar a la gente. Ahora, al cuarto para las doce, pretenden que todos los conozcan, los apoyen y voten por ellos. El llamado al electorado es claro: hay que pelar bien el ojo. Tomen lo que les den, porque al final viene del dinero público, pero cobren la factura en la urna. Y un detalle técnico que no debe pasar desapercibido: los programas que anuncia Maki no son del Partido Verde, son de Morena. Que vayan en alianza no les da derecho a colgarse medallas ajenas.
El Verde busca resurgir en Matamoros, pero el oportunismo no construye legados. Jamás volverán a los tiempos en que Humberto Rangel Vallejo, los catapultó a ganar dos o tres regidurías reales; hoy, las pocas posiciones que consiguen se quedan exactamente en la misma bolsa de los mismos de siempre.
El relevo en el Distrito Federal: Evaluar el rendimiento, no el apellido
La mira ya está puesta en el futuro inmediato, y el relevo de la diputación federal exige una evaluación quirúrgica. El actual diputado federal, Mario López, ha dejado una silla marcada por la cero productividad; un vacío legislativo que Matamoros no puede volver a permitirse. Por ello, el perfil que ocupe esa curul debe revisarse bajo la lupa del rendimiento y no del influyentismo.
Quien ya levantó la mano de forma madura y frontal es Isidro Vargas, actual diputado local que concluye su periodo. Vargas ha sido claro: quiere ir al Congreso de la Unión a sumarse de lleno al proyecto de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. “El partido decide y a ver qué pasa”, señala con prudencia política, pero con la certeza de que tiene las cartas para competir.
El proceso interno de Morena ya está en marcha. Aunque las solicitudes para las coordinaciones federales —que definirán a los próximos representantes de este distrito electoral— se abrirán formalmente en la segunda semana de agosto (con posibilidad de prórroga), en el tablero local ya se miden las fuerzas. Perfiles hay; el propio Vargas reconoce que conoce a cuatro o cinco cuadros competitivos, mencionando entre ellos a Alejandro Villafañez. La moneda está en el aire, pero la lección está aprendida: Matamoros necesita legisladores de a de veras, no figuras decorativas.
Regidores: ¿Servidores públicos o adornos costosos?
En el terreno municipal, los vientos de cambio apuntan hacia una reestructuración de fondo: la reducción del número de regidores para reorientar esos recursos a la golpeada infraestructura de servicios básicos. Pero seamos honestos y vayamos al fondo de la crítica: lo mejor sería que no hubiera ninguno. ¿Para qué sirven realmente si la gran mayoría solo anda de adorno?
La figura del regidor se ha vuelto obsoleta. Se la pasan haciendo funciones que no les corresponden y, peor aún, han encontrado la manera de perpetuarse hasta por tres administraciones o más utilizando el apellido familiar como pase automático. Al final, el mecanismo de transparencia que representan es una simulación; las arcas siguen sufriendo los mismos desfalcos de siempre.
Poco a poco, estas figuras tendrán que diluirse para dar paso a mecanismos ciudadanos de vigilancia real y digital que no le cuesten millones al pueblo. Que se reduzcan sus plazas es, sin duda, una albricias para los electores; un primer paso hacia el fin de la burocracia dorada en el ayuntamiento.
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