TEHERAN SE SIENTE CADA VEZ MAS FUERTE CON LOS ATAQUES A ISRAEL
Cuando Irán lanzó misiles y drones contra Israel el domingo y el lunes en respuesta a los ataques israelíes contra Hezbolá en Líbano, el impacto militar inmediato pareció limitado. Sin embargo, su importancia política podría ser mucho mayor.
Durante años, Irán ha justificado los ataques directos contra Israel como represalia por acciones contra territorio, comandantes o intereses iraníes. Esta vez fue diferente. Teherán actuó tras un ataque contra uno de sus aliados, después de un bombardeo israelí contra un edificio supuestamente vinculado a Hezbolá en el sur de Beirut.
El lunes, el ejército iraní declaró que detendría los ataques contra Israel, pero la decisión misma de atacar plantea una cuestión importante: ¿por qué los dirigentes iraníes consideraron que era el momento adecuado para dar ese paso, aun sabiendo que corrían el riesgo de provocar una nueva acción militar israelí y de poner en peligro las frágiles negociaciones de paz con Estados Unidos?
Parte de la respuesta podría encontrarse en cómo los líderes iraníes evalúan su posición tras meses de conflicto.

